martes, 5 de agosto de 2008

RECORDATORIO

Este mes es de recordatorio para los que supimos tener el honor de conocer, y cultivar la amistad de Alberto Oscar Sureda, por ello quiero compartir la editorial del mes de Marzo del 2006, de la edición N°18 Año II de la Revista Sucesos.
Las elecciones del 2003, establecían un imaginario colectivo: dialogo. Y el Dr. Daniel Anselmo Molina propuso a los ciudadanos la confluencia del debate entre diferentes sectores sociales para dar respuestas a un camino de propuestas concretas de transformación institucional, ya que la sociedad había dado sobradas muestras de querer salir de la crisis.
Había que padecer ceguera y sordera irreversibles para no entender que una época de la política necochense tenía que retirarse al cajón de los recuerdos.
Aquellos grandes partidos que nos dieron años de gobernabilidad y una aparente estabilidad se hacia añicos y pasaban a la tranquilidad de los cementerios. La tecnología mucho tenía que ver con todo ello.
Así se hace cargo, por mandato popular y escaso margen en el porcentaje electoral, proponiendo el cambio del modelo político y de gobierno, para terminar con vicios que los años en el poder enquistan y traen aparejados. Se dice fácil y se escribe rápido. Pero plantearse semejantes objetivos en un contexto social como el que vivimos tenía un cierto porcentaje de utopía.
Tres experiencias fundamentales en la vida del doctor Daniel Molina, confluyen en su gobierno: su compleja relación con el peronismo, cierta perplejidad frente a los cambios sufridos en el radicalismo y sus años de formación profesional y política.
A partir de su ingreso al palacio municipal, dedico buena parte del 50 % de su mandato a hacer frente a los reclamos y los atendió, aunque no todos tuvieron la respuesta deseada por sus convecinos. Pero los escucho.
Hoy la realidad nos da una explicación histórica desmentida por los hechos, una moral de la impunidad y la intolerancia, una política insincera y una promesa incumplida. ¿Es que hay otra Necochea subyacente arrogante y ciega que la sociedad desconoce? ¿El sentido de la contradicción, la incomprensión y el conflicto es el patrón de la ideocracia y la estratocracia? Tal vez sea posible la unión militante entre el poder y la idea.
Pero por sobre todas las palabras, creo que para moldear un desarrollo de gobierno a favor de la sociedad no debemos apartarnos del decálogo ético que dice:
Cuando se carece de Ideas: SE INSULTA.
Cuando no se tiene Capacidad: SE IMPROVISA.
Cuando se adolece de Objetivos: SE VIVE DEL PASADO.
Cuando se carece de Principios: SE ES INMORAL.
Cuando no se valoran los Esfuerzos: SE CORROMPE.
Cuando se carece de Franqueza: SE ES UN HIPÓCRITA.
Cuando se adolece de Honestidad: TODO ES VALIDO.
Quien no Respeta: AVASALLA.
Quien no tiene Razón: DIFAMA.
QUIEN INSULTA.
QUIEN IMPROVISA.
QUIEN VIVE DEL PASADO.
QUIEN ES UN INMORAL.
QUIEN CORROMPE.
QUIEN ES UN HIPÓCRITA.
QUIEN ES DESHONESTO.
QUIEN AVASALLA.
QUIEN DIFAMA.
NO MERECE OTRA COSA QUE EL SILENCIO. (Alberto Sureda).

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