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domingo, 24 de octubre de 2010

De esto, no se habla. Inseguridad

Por estas horas, si hiciésemos un balance sobre los hechos cotidianos como las violaciones de viviendas para el robo y sustracción de dinero, joyas, TV, cajas de fuertes, etc. etc.….

Victimas y victimarios como consecuencia de las balas de uno u otro lado, que acaban impunemente con la vida de cualquier vecino.

Sumarian muchos los que han atravesado por estas circunstancias, sin importarnos el dolor y la pena de los hogares que como consecuencia de los trastornos psíquicos que esto conlleva, tanto a las victimas, como a las personas que los rodean.

Nos debemos preguntar ¿Porque existen estos hechos de violencia? ¿Cuál es el motor que desencadena semejantes hechos? ¿Qué es la violencia? ¿Existe la violencia organizada?

Considero necesario comenzar por saber sinceramente ¿que es la violencia?, ya que la misma, podríamos decir que es una conducta irracional; Impulsiva, quizás no reflexionada con mas acercamientos a un hecho bestial pues el mismo no tiene ni piedad ni compasión.

¿Pero acaso esta conducta no esta orientada a un negocio? El mismo puede ser el robo de los bienes materiales que se encuentren como botín, como único objeto. O habrá otro negocio más organizado y en ese caso estaríamos ante la presencia de una “violencia organizada”

Será este último, ¿el negocio de las drogas?

Para que exista un negocio son indispensables dos elementos como mínimo: por la oferta y por otro la demanda, que por lo general existe una necesidad de algo (la demanda) y alguien produce ese algo para satisfacer esa necesidad (la oferta)

Pero en el negocio de las drogas primero se produce la oferta y luego se buscan las víctimas, la demanda. Primero se seleccionan a los más débiles, los niños, los adolescentes; sin importar si tienen o no recursos económicos; luego se les desafía en su curiosidad, se les chantajea en su valentía acusándolos de miedosos o de que no son capaces de consumir la droga.

De esta forma, son presas fáciles para meterlos en malos negocios que los endeudan; Sin recursos para honrar las deudas y bajo amenaza de muerte, terminan integrando quieran o no las “bandas”.

Al principio las víctimas reciben las drogas gratis; es decir, una vez producida la drogadicción, la demanda estará asegurada por muchos años. El drogadicto pierde su condición humana y se aliena a la droga.

Toda su existencia, su potencialidad, su inteligencia se utilizará en función de la obtención de la droga; pero como nos encontramos con sujetos que no tienen recursos económicos propios, entonces la vía más fácil para obtenerlos es el robo, hurto o atraco.

Al principio empiezan robando en su propia casa, luego los a vecinos, a los familiares; roban cualquier cosa, pues en el mercado negro todo tiene algún valor y más aún si es intercambiado por drogas.

¿Qué significa todo esto?

En primer lugar, existen grupos de “sujetos” que se organizan para delinquir y obtener inconmensurables ganancias. Es indudable que la comercialización, distribución y venta de las drogas está controlado por las “mafias”

Les dejo una pregunta: ¿Existe todo esto en nuestra querida comunidad?

miércoles, 15 de octubre de 2008

LA SALUD EN NECOCHEA ES CUESTION DE “AZAR”

Hace mas de dos años que reiteramos este obviedad, la salud en el Municipio de Necochea, es cuestión de “azar”, si vivís o morís.
En notas anteriores hemos hecho publico los “déficit”, que dicha área produce en cuanto a los servicios propiamente dicho y también en cuanto a las falencias presupuestarias.
Los servicios no solo de los nosocomios en particular sino también el conjunto de la Secretaria de Salud en su totalidad.
También uno de los mayores “déficit” se observa en la atención primaria de la salud, y en valores absolutos el mayor exceso por sobre lo presupuestado se lo lleva el Hospital Ferreyra.
Es de destacar que todo esto genera gastos en personal generando, incluso, economías en partidas de gastos diferentes al gasto en personal, tal es el caso de gastos en bienes de consumo y otros gastos no personales, con ineficiencias en servicios.
Dentro de estos servicios en especial lo tenemos en las ambulancias y su estado deplorable, si esta es la palabra exacta, deplorable.
Hace pocas horas toda la comunidad volvió a vivir esta situación en casos puntuales, el conocido deportista en el Parque Miguel Lillo con un ataque al corazón y la no asistencia de las ambulancias por mas de 45 minutos, dio como resultado el fallecimiento de este necochense.
El joven perteneciente a la comunidad de Juan N. Fernández, que ante un accidente no pudo ser trasladado en tiempo y forma, la ambulancia hacia
traslado de personal, ocupando el servicio de urgencia que es en definitiva la función especifica de una ambulancia.
Demás esta decir que el mismo fue trasladado por el cuerpo de Bomberos de La Dulce, distante a un poco mas de 30 kilómetros que fueron recorridos con perdida de tiempo para la infortunada vida del vecino fernándense.
Seria interesante que el Dr. Daniel Molina (Intendente), el Dr. Juan Carlos Barrera (Secretario de salud), recuerden que la ambulancia “es un vehículo destinado al transporte de heridos y enfermos y al de auxilios y elementos de cura”.
También recordarles que el Código Penal de la Nación contempla entonces dos tipos de delitos distintos según lo previsto en sus artículos 106 y 108: Abandono de persona y omisión de auxilio respectivamente.
Dice el Art. 106: “El que pusiere en peligro la vida o la salud de otro, sea colocándolo en situación de desamparo, sea abandonando a su suerte a una persona incapaz de valerse y a la que deba mantener o cuidar o a la que el mismo autor haya incapacitado, será reprimido con prisión de seis meses a tres años.
La pena será de reclusión o prisión de tres a seis años, si a consecuencia del abandono resultare un grave daño en el cuerpo o en la salud de la víctima.
Si ocurriere la muerte, la pena será de tres a diez años de prisión”.
Art. 108: “Será reprimido con prisión... o multa..., el que encontrando perdido o desamparado un menor de diez años o a una persona herida o inválida o amenazada de un peligro cualquiera, omitiere prestarle el auxilio necesario, cuando pudiere hacerlo sin riesgo personal o no diere aviso inmediatamente a la autoridad”.
Los ciudadanos no queremos que la salud se una cuestión de “azar”, pero si que a quien incurriera en delito, le cayera todo el peso de la ley.

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